Opinión: Train To Busan (2016) de Yeon Sang-Ho

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LO QUE ESCONDE EL HYPE

“Train To Busan” es un hype en toda regla, es además uno de los buenos, no tiene a una major de Hollywood invirtiendo millones en publicidad y alimentando un hype con teasers y trailers llamativos y espectaculares. Es un hype alimentado por el boca a boca, que tiene origen en el fuerte éxito que ha tenido la película en Asia, no solo en su país natal, Corea del Sur, donde los éxitos comerciales autóctonos son el pan de cada día, se trata de un éxito que ha corrido como la pólvora via online y que ha creado un enorme hype entre los aficionados al cine oriental, y cuyo resultado puede comprobarse en la puntuación que tiene en imdb, web muy sensible a los hypes, sólo hay que ver la exagerada puntuación de series como Arrow, pero que una película de zombies tenga una media de 8,0 tras más de 7000 votaciones es un notición. Los comentarios de los fans en su mayoría son grandilocuentes, superlativos, orgásmicos… se dice de ella que es la película de zombies definitiva, una cumbre que tardará en ser superada, y quien la critique se llevará a su vez mil y una críticas, además de ser considerado de forma unánime un odioso “hater”. Pero, ¿qué se esconde tras el hype?

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“Train to Busan” es una película cuya principal cualidad es que no inventa absolutamente nada nuevo. ¿Puede ser una obra maestra un film que no ha creado nada novedoso? No lo creo. Además es un film que si mantienes una mirada crítica en todo momento adivinas que va a pasar en los próximos 2-3 minutos. Y todo lo que hay en ella lo hemos visto en otras películas, ya sean de zombies o de infecciones, de hecho más que zombies son infectados rabiosos, o sea es de esas películas en las que los zombies corren que se las pelan.  Y es que la película cae en todos los tópicos y lugares comunes del cine zombie, puedes adivinar el orden de los que van a morir primero con suma facilidad, la única duda es si va a sobrevivir alguien. Los personajes tienen también roles habituales y típicos en el cine zombie, que no difieren demasiado de los del cine de catástrofes. Todo suena a conocido y resobado. Y el personal toque coreano en el tema zombie/infectados ya lo habíamos visto en “Virus” (2013), con niña incluida. ¿Estoy diciendo que es una mala película u os estoy recomendando que no la veáis?

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No. En la red todo es muy pasional, si dices que no amas una película es como si hubieras dicho que la odias. Y no es el caso. “Train to Busan” tiene los defectos mencionados, o quizás podamos decir características en vez de defectos, porque hace de ellas virtudes. ¿Cómo? ¿Por qué? Pues porque todo funciona a la perfección, y de ahí el hype, se trata de una película que da a los aficionados al cine zombie justo lo que quieren y en grandes cantidades, y además con una gran calidad. Los personajes son tópicos y las situaciones que viven ya las conocemos, pero los actores son buenos, hacen un muy buen trabajo, e incluso en las escenas excesivamente dramáticas tan típicas del cine coreano funcionan de maravilla, a pesar de la música bonita, de lo previsible que es todo, cuando oyes a la niña gritar desesperada se te hace un nudo en la garganta. ¿Qué tienen estos coreanos con las niñas? Aparecen en muchas películas, y casi siempre lo hacen de maravilla, con una fuerza dramática que funciona estupendamente. La música es perfecta para potenciar todos lo momentos. La fotografía es una auténtica delicia, con un trabajo de colores excelente, el contraste entre los tonos azules y cromáticos del interior del tren con los tonos verdes amarillentos de una enorme belleza del exterior es una gozada para la vista. Es además una película espectacular con un sentido del ritmo endiablado, que sabe tomarse sus momentos de descanso para dar aire a los personajes y dejarnos recuperar el aliento, para luego volver a las andadas con más y más tensión en una orgía espectacular de zombies, persecuciones y mucha emoción. Ese es el gran éxito del film, da a su público lo que quiere, se lo da en grandes cantidades y además lo hace de una forma en la que en todo momento tienes la sensación de estar viendo una película muy bien hecha, de un subgénero que ha sido maltratado en muchas ocasiones por cineastas chapuceros o productos light sin demasiado interés, y esa sensación de “Eh, público, esta peli es cojonuda, tienes todo lo que te gusta y además fíjate, nos la hemos currado, la hemos hecho con cariño y al mismo tiempo es espectacular, ¿qué más quieres?”

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Y vista la reacción del público eso es justamente lo que la mayoría quiere. No es una obra maestra, pero si te gusta el cine de zombies, esta película es tu película.

Raúl Ruiz Serna

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Opinión: “Unforgiven (Yurusarezaru mono)” (2013) de Lee Sang-il

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Que la relación entre Western (cine de pistoleros) y Chambara (cine de Samurais) es profunda y reciproca es algo que cualquiera que sepa un poco de cine ya debería tener claro, no hace falta más que recordar al mítico Akira Kurosawa, muy influenciado por el western norteamericano, sobretodo por John Ford (ambos habían “tonteado” con las bellas artes en su juventud y ambos fueron maestros del encuadre), y al mismo tiempo Kurosawa influyó mucho al western occidental, películas como “Por Un Puñado de Dolares” o “Los Siete Magníficos” estaban basadas directamente en argumentos de chambaras de Kurosawa, incluso el uso de la cámara lenta en las escenas de acción o el montaje abrupto rodando las escenas con varias cámaras para luego “jugar” en el montaje, son algunas influencias más indirectas, pero igualmente fundamentales, de Kurosawa en el universo del Western.

Teniendo todo esto en cuenta no nos debería extrañar tanto una adaptación japonesa en vertiente chambara del ya clásico “Sin Perdón (Unforgiven)” (1992) de Clint Eastwood, si al enterarte de que han adaptado la obra maestra de Eastwood has hecho un gesto, aunque solo para tus adentros, de “¿Por qué tienen que joder estas grandes películas?”, pregúntate si hiciste el mismo gesto cuando viste “Los Siete Magníficos”, que por cierto es inferior al original de Kurosawa “Los Siete Samurais” y a nadie le escandaliza que en Hollywood la adaptaran. Sí, vale, “Sin Perdón” es un gran clásico, una de las pocas películas “modernas” que sabemos pasarán la prueba del tiempo, será igual de buena dentro de 100 años, y mientas haya un sólo cinéfilo en la faz de la tierra será una de las películas que serán recordadas. Entonces nos podemos hacer otras preguntas: ¿merece la pena hacer un remake?, ¿para qué si es imposible mejorar el original?, ¿merece la pena verla?

Y aquí estoy para responder:

1- No sé si merece la pena adaptar grandes clásicos, pero es algo que siempre se ha hecho, el Frankenstein “original” es de 1903 (al menos es la versión más antigua que he visto, no descarto que hubiera alguna anterior), por tanto todo lo demás lo podríamos considerar remakes, no os imagináis la cantidad de supuestos “originales” para la mayoría de cinéfilos, que en realidad no lo son, remakes y adaptaciones se han hecho desde siempre, muchas, quizás la mayoría, sean flojas e innecesarias, pero es algo que forma parte del cine y que nos ha regalado un buen número de clasicazos y obras maestras del cine, así que hay que dejarse de manías, de falsa indignación y aceptar la realidad: siempre se han hecho remakes y siempre se harán.

2- Hay remakes y adaptaciones que han mejorado el original, aunque no sea lo más usual, por otro lado hay remakes/adaptaciones que aunque no superen el original le dan algo especial o diferente que la hace interesante, o simplemente se hace una buena película, que visto como está la cartelera ya está muy bien. Lo triste no es que se hagan remakes, lo triste es que la mayoría de aficionados al cine tienen tan poca cultura que conocen mejor los remakes que los originales, y que en ocasiones ni conocen los originales, y ni ganas de hacerlo. Ese es el verdadero problema.

3- Sí, aunque no está a la altura de la original, en este caso merece la pena, y mucho, ver la adaptación. ¿Por qué?  Pues a continuación os comento un poco sobre la película.

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Lo que más sorprende es que la película es de una fidelidad casi religiosa con el original, el argumento es un calco, eso si, muy bien adaptado a la realidad japonesa de finales del Siglo XIX, con un Japón dominado por las fuerzas imperiales, a los que solo les falta aplastar al pueblo Ainu (algo así como los indios, pues viven en pequeñas poblaciones tipo tribu y tienen una forma de vida y unas creencias ancestrales muy diferentes a las tradiciones japonesas) en la aun salvaje Hokkaido (que hace de salvaje oeste), y en la que los antiguos samurais ahora decadentes y sin señor malviven, muchos de ellos como mercenarios o forajidos (algo así como los ex-soldados de la Confederación)… incluso la ambientación respira western crepuscular por los cuatro costados.

No está a la altura de la original, echo de menos sus grandes frases, su rabia, las arrugas y canas de Clint Eastwood, su aridez… a la adaptación japonesa le falta algo de fuerza para alcanzar la excelencia de la norteamericana. Pero va sobrada de cualidades, un gran reparto, encabezado por Ken Watanabe, que en los últimos años parece trabajar más para Hollywood que en Japón, es un gran actor y dota a su personaje de una gran intensidad dramática, y además es una película técnicamente impresionante, con unos encuadres, una iluminación, vestuario, decorados, música… todo de primer nivel, excelente, es de esas películas que te dejan la sensación de estar viendo una gran película, en la que el talento y los medios se han unido a la perfección. Aunque carezca de la suciedad decadente de la original, y es que es tan bonita visualmente que aunque quieren mostrar una realidad sucia es todo demasiado perfecto, demasiado plástico y artístico, y en ese sentido me parece superior la original, que destila más autenticidad, está más viva.

Otra gran diferencia es que la original pone el acento en la rabia del personaje, sobretodo en la parte final de la película, mientras que la adaptación japonesa pone el acento en el sentido de culpa del protagonista, es por tanto una película menor furiosa y más melancólica, con ese ritmo propio del cine japonés más clásico.

En definitiva, es una película inferior a la versión original de Clint Eastwood,  si no puedes evitar pensar en la original te sorprenderá agradablemente lo bien que han adaptado una historia muy americana a la naturaleza e historia de Japón, aunque te parecerá una película menor. Si dejas de lado la original y disfrutas la película por ella misma, te encontrarás con una película que quizás no sea una obra maestra, pero que te va a dejar muy buen sabor de boca. ese saborcillo que deja el buen cine, las buenas películas.

 

Raúl Ruiz Serna

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Opinión: “X-Men: Días del Pasado Futuro (X-Men: Days of Future Past)” (2014) de Bryan Singer

 

Cuando acabé de ver “X-Men: Días de Futuro Pasado” tenía un regusto agridulce, por un lado me había parecido una buena película de entretenimiento, pero por otro no me parecía una gran película y me temo que voy a tener que oír/leer lo increíblemente buena que es hasta el agotamiento, hasta que me hierva la sangre ante tanta insistencia. Ante todo es una película que va a satisfacer a los fans, es un: “esto es lo que queréis y aquí lo tenéis” en toda la regla, y en ese sentido es honesta y sin duda funciona… pero no, NO ES UNA OBRA MAESTRA, y aquí sale el niño repelente que llevo dentro, y empiezo a compararla con el cómic, y es que el cómic si que lo era, y os prometo que no voy a profundizar en la comparación, pero digamos que en el cómic tienes la sensación que las peleas entre tíos en mallas es una excusa para hablar de temas mayores, como el racismo y la xenofobia (transformada en el resultado de la fobia a los mutantes) y en la peli uno tiene la sensación que el argumento sobre esa fobia a los mutantes es una excusa para fardar de efectos especiales y escenas de acción super-molonas… pequeña pero importante diferencia de concepto.

A que como película de entretenimiento funciona muy bien, hay que añadir que tiene algunas escenas espectaculares, como una protagonizada por un Mercurio/Quicksilver post-adolescente que es puro lucimiento de efectos especiales y que es lo mejor de la película, también es todo un acierto el in crescendo dramático, que te tiene agarrado hasta casi el último momento, entrelazando diferentes acciones al mismo tiempo con más habilidad que el sobrevalorado Nolan (y sin ser tan pretencioso), no abusa de los superpoderes, e intenta (y hasta cierto punto consigue) desarrollar un buen argumento más allá de los efectos especiales y las peleas superheroicas, con una trama relativamente elaborada.

¿Cuales son sus puntos débiles? Pues tiene unos cuantos. Como ocurre con estás películas con viajes en el tiempo las paradojas temporales son un poco “porque yo lo valgo”, y le sigues la corriente porque la película no está tan mal, pero vamos, podía haber quedado más redondo. Otro problema es que hay muchos personajes que los que no sigan (o hayan seguido) los cómics no van a conocer, no se explica nada de ellos, ni de sus personalidades, ni orígenes, ni poderes, los ves ahí pegando hostias y luciendo efectos especiales, y si no eres lector de cómics pues dices “guau que chulo… pero ¿quién es ese? ¿y esa otra?”, apenas se profundiza nada en ellos, ¿qué digo profundizar?, es que ni tan solo nos dicen nada de ellos, vamos, que ni de forma superficial… y luego las historias de los personajes que si que tienen mayor peso son muy tópicas y previsibles (como la de Charles Xavier y su crisis personal, el comportamiento de Mística/Raven), muy prescindibles (el papel que desarrolla La Bestia lo podría haber desarrollado cualquier otro personaje y hubiera sido lo mismo pero con otros efectos especiales) o un poco inverosímiles (¿de verdad había que liberar a Magneto? ¿había alguien que dudaba que la iba a liar?, es que la lía sin haberle dado tiempo a ayudar a los protagonistas ni una sola vez…  en otras palabras, por mucho que le quieran meter un argumento más maduro y complejo, si lo haces a base de tópicos de guión, personajes planos y decisiones inverosímiles que hacen que la trama avance… pues lo que consigues es una americanada de las de siempre, eso sí, con un argumento superior a la media (no tanto como dirán los fans… que los hooligans son así, lo exageran todo) y con unos efectos especiales y sentido del espectáculo de primer nivel.

Hace gracia encontrarse con Tyrion… ups, digo… con Peter Dinklage, que parece que no se puede hacer ninguna película de éxito si él no aparece (y lo digo de broma, pues me parece un gran actor, al que he visto en pelis desde los 90… y siempre he pensado que lo hace muy bien), es paradójico que sea un enano el obsesionado con acabar con los mutantes, ya sabéis, monstruos de la alteración genética, un poco de humor negro encubierto nunca viene mal… y no deja de ser interesante la mezcla de la vieja formación de la trilogía de X-Men con los de la Primera Generación en un reparto de campanillas plagados de estrellas (aunque la mayoría un poco desaprovechadas).

Lo dicho, fans, pedazo de fans, la peli os va a gustar, la han filmado para vuestro goce, y Bryan Singer sabe lo que queréis y os lo da, y os vais a quedar contentísimos… los que no sean aficionados a los super-heroes no les gustará tanto, aunque es posible que la aguanten mejor que otras de este mismo subgénero. No deja de ser otra película Marvel de gran presupuesto, buen sentido del ritmo, argumento aceptable, con pequeñas incoherencias que se le perdonan,  algo carente de personalidad propia, pero muy espectacular y notable alto como película de entretenimiento.

Raúl Ruiz Serna

Opinión: “Space Pirate Captain Harlock” (2013) de Shinji Aramaki

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Versión largometraje 3D de la famosa serie televisiva “El Capitán Harlock”, que fue mi serie favorita de infancia (podría dudar entre un par más, pero en mi memoria figura en primer lugar).

Debo admitir que estaba preocupado, pues no me suelen gustar las películas 3D con personajes diseñados con forma humana, los encuentro fríos y poco expresivos, y además eso implicaba un cambio en el diseño visual de los personajes muy grande, tanto que era imposible que la película se acercase al universo tan fascinante de la serie de Tv, que tenía unos personajes evidentemente infantiles, pero una historia oscura y un mensaje complejo, una curiosa mezcla que creía (y en gran medida acerté) no se iba a dar en la película.

Pero…

Tengo que admitir que me ha gustado, me lo he pasado bien y no se me ha hecho larga (tampoco corta, que conste), tiene defectos, algunos considerables. Por ejemplo es cierto que con este diseño pierde el punto infantil que tenía la serie, lo que le daba un equilibrio entre inocencia y oscuridad muy chula, y en la película domina esa oscuridad, a lo que habría que añadir un gran sentido de la espectacularidad que en muchas ocasiones llega a eso que en mi barrio llamábamos “sobradas”, y la película tiene un buen número de ellos, unas cuantas además muy gratuitas y que no responden a más sentido que el de dejarnos con la boca abierta.

También tiene ese defecto tan extendido en las adaptaciones de series animes y/o mangas adaptadas a largometraje, OVAs o “Live Actions” (recreaciones con actores), especialmente en los anime cyber-punk, el de querer condensar mucho en poco tiempo y acabar por un desarrollo argumental repleto de giros sin sentido, gratuitos, forzados, mal explicados y un tanto incomprensibles que acaban desarrollando una película confusa y unos personajes con los que es difícil identificarse, y un poco de eso adolece este largometraje, la historia es confusa, le sobran giros argumentales, rizar el rizo, drama un tanto forzado y sorpresas un poco gratuitas… creo que un argumento más sencillo, pero mejor explicado y desarrollado, hubieran hecho de “Space Pirate Captain Harlock” una obra maestra definitiva de la animación 3D y de la sci-fi.

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Aun así hay mimbres de gran película, y es que es técnicamente apabullante, con una imaginería visual deslumbrante, unos efectos especiales espectaculares, no es de extrañar que James Cameron alucinara con ella, pues tiene imágenes para el recuerdo, de esas que te dejan la boca abierta. Es una película que merece la pena verla en pantalla grande y con la mejor calidad posible.

Si os gusta la Sci-fi id a verla con el babero puesto.

Raúl Ruiz Serna

“Los Gitanos Se Van al Cielo” (1975) de Emil Loteanu

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Retrato poético-trágico-festivo del universo gitano en Moldavia, que podríamos considerar una avanzadilla de lo que luego hará Kusturica respecto a los gitanos yugoslavos, aunque hay diferencias más que evidentes entre ambos directores, los parecidos razonables son los suficientes como para relacionarlos. Ambos se centran en el universo gitano, en la mitología/mística que hay en su forma de vivir, son películas que disfrutan de su folclore, y aunque no dudan en mostrar su lado oscuro (su tendencia a robar, al crimen, a la violencia, etc.), es inevitable empatizar con ellos, con su disfrute y goce de la vida, con la imparable necesidad de libertad, con su colorido y su alegría…

Las diferencias entre ambos, es que Emil Loteanu pone el acento en lo poético, mientras que Kusturica lo pone en el humor, y es que ambos muestran el gozo y el espíritu festivo, y la poesía que hay en su forma de vida, pero al remarcar más uno de estos puntos es donde nace la diferencia. Las películas de Kusturica tienen poesía, pero en el espectador queda la impronta del delirio, de la forma salvaje que tienen de disfrutar y sentir su vida, por contra en “Los Gitanos Se Van al Cielo” es evidente el espíritu festivo, un goce de la vida intenso que siempre está presente, pero lo que queda en la retina del espectador, en su recuerdo, es la fascinación y la poesía de sus imágenes.

La historia es tan sencilla que podríamos decir que es simplona y algo previsible, y además su desenlace parece algo precipitado, como si fuesen conscientes de que hay que terminar la película y se dieran prisa algo forzadamente… pero la sensación al terminar la película es muy satisfactoria, porque lo que importa en ella no es lo que cuenta, sino como lo cuenta, y en ese sentido la película es excelente, un goce para los sentidos, tiene ese punto mágico y extraño de los cuentos, casi onírico, y un cuidado por la imagen espectacular, el color, el encuadre, los movimientos de cámara, el colorido vestuario,… la música tiene un papel fundamental en la película, puedo imaginar que para algunos habrán demasiadas canciones, y que tantos bailes con esa ropa tan colorida les recordará a Bollywood, pero creo ese sería el error de los que no se fijan y, sobretodo, los que no quieren disfrutar de una película diferente, una película sensitiva y folclórica (en el mejor sentido posible) que te adentra a otra cultura que nada tiene que ver con la cultura del cine hollywoodiens (ni falta que le hace), ni tiene el sentido del gran espectáculo hedonista y moralista del cine de Bollywood, “Los Gitanos Se Van al Cielo” es un poema musical cinematográfico de la cultura gitana, y en ese sentido el uso de la música, de las canciones y los bailes no solo son un ingrediente fundamental, sino que además muy bien utilizado, con gran creatividad y un enorme poder evocador, porque esa es la principal cualidad de la película, su increíble poder para la evocación y la fascinación. No es cine narrativo, aunque cuenta una historia fácil de entender y seguir, porque la historia solo es una excusa para adentrarnos a ese mundo, a esas gentes y a esa cultura, es cine poesía, en la que lo que en verdad importa son las sensaciones, las metáforas, la naturaleza, la libertad, la música, el camino…

Si eres de los que piensan que una gran película necesita un gran argumento, no la veas, si eres de los que piensan que una gran película requiere de talento, inspiración, creatividad y un “nosequé” que logra transportarte, mecerte en algo sensorial que está a medio camino entre la realidad y la ensoñación, esta es tu película.

Raúl Ruiz Serna

“12 Años de Esclavitud” (2013) de Steve McQueen

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Hace unos días vi una de las favoritas de los Oscars, aunque debo admitir que los premios en el cine me interesan bien poco, y que he visto la película más interesado por el director que en la dichosa gala. Se ha dicho mucho eso de que es una película hecha para ganar Oscars, algo que me sorprendía viniendo de Steve McQueen, el mismo director de las muy interesantes “Hunger” y “Shame”, películas que no son precisamente de gusto masivo y que procuran poner el dedo en la llaga. Solo se me ocurre un tipo de película más evidente de “Premio Oscar” que una película sobre la esclavitud, una película acaramelada con protagonista con problemas mentales, trastornos psíquicos o minusvalía física, fuera de este apartado una película sobre el racismo o la esclavitud parece los más oscarizable del universo, pero “12 Años de Esclavitud” es más una película de Steve McQueen que una película sobre la esclavitud oscarizable… la historia es muy previsible, lo único sorprendente es el punto de partida, cosa que ya conocemos incluso antes de que empiece la película, un hombre negro libre es drogado, raptado y vendido como esclavo, nada nuevo bajo el sol. La principal cualidad de la película es su realismo narrativo, y con ello quiero decir que se trata de un drama intimista que solo cae en el exceso dramatico en contadas ocasiones, con interpretaciones medidas, con una ambientación excelente, y una fotografía que potencia esa magnifica ambientación, no ves a actores disfrazados, sino que puedes sentir que has viajado a esa época, y bajo mi punto de vista esa es la gran virtud de la película. Pero sobretodo hay dos elementos que la alejan de ser la típica película de Hollywood que busca el Oscar: 1- Tiene una planificación pausada, en ocasiones parece que contemplativa, que de vez en cuando alarga los planos (sobretodo cuando es el último plano de una secuencia) mucho más allá de lo que haría una película comercial de Hollywood, no es nada raro que la cámara se quede impasible con un primer plano del protagonista. Este tipo de planificación y de ritmo le da a la película un tono intimista y muy poco comercial, y resulta incluso fría, cuando lo normal sería que el director buscara la emoción, el melodrama, por lo general opta por mantener al espectador a cierta distancia, una distancia más reflexiva que emocional, con excepción de algunas escenas que tienen mayor intensidad emocional. 2- La historia se cuenta realmente desde el punto de vista del protagonista, eso quiere decir que solo sabemos lo que de verdad él sabe, es por ello que el resto de personajes aparecen y desaparecen de la película dejando sus historias abiertas e inconclusas, algo normal y frecuente en nuestras vidas, pero el cine, sobretodo el comercial, huye de esa formula y siempre deja más o menos cerradas las historias de los personajes secundarios y episódicos, la razón es muy sencilla, no cerrarlas deja al espectador con ganas de saber como acaban, que pasa con esos personajes, lo que puede acabar provocando insatisfacción y una sensación de que el guión no está muy trabajado, cuando es algo que se ha hecho conscientemente para preservar el realismo del relato original, en otras palabras ha dado prioridad al realismo narrativo que a la comercialidad de la película.

Me parece una buena película, intima, con un gran reparto (hasta los personajes más episódicos están bien trazados, y los protagonistas hacen todos un gran trabajo), con una ambientación magnifica y resulta mucho más arriesgada comercialmente de lo que parece. Por contra es demasiado previsible y te deja la sensación de que le falta algo, de que no es una película redonda, y aunque soy consciente que ello proviene en gran medida del realismo narrativo que han querido otorgarle y aprecio la valentía, la película sigue sin maravillarme, dejándome esa sensación de que he visto una muy buena película pero que no tengo la necesidad de volverla a ver, de que no me la llevaré a la tumba.

 

Raúl Ruiz Serna

“La Cabaña del Bosque (The Cabin in the Woods)” (2011) de Drew Goddard

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Esta es una de esas películas que sorprendentemente tardan mucho en estrenarse en nuestro país mientras las redes echan humo tratando a la película ya como de culto, comparándola incluso con Scream, con la que guarda algunos paralelismos: Ambas son parodias del Slasher sangriento que se toman en serio, o sea que se ríen de los clichés pero además intentan crear terror, al menos un poco. Ambas son películas auto-conscientes, existen como reflejo de otras películas, eso que llaman homenaje, pero desean tener personalidad propia. Y otro paralelismo importante: Scream fue escrita por el guionista prodigio del cine de terror de finales de los 90, Kevin Williamson, mientras que “La Cabaña del Bosque” esta escrita por Joss Whedon, sin duda alguna el niño prodigio del cine de sci-fi y de terror de los últimos años (con perdón de J.J. Abrams, al que no tengo en mucha estima), y no digo “guionista prodigio”, porque aunque ante todo sea un guionista, ha demostrado ser un buen director, como poco eficiente. Siempre pensé que Kevin Williamson estaba muy sobrevalorado, y creo que el tiempo me dio la razón… Joss Whedon me transmite mejores sensaciones, y además tiene éxitos tan considerables como “Los Vengadores” (2012), pero no se trata del genio que algunos quieren vendernos,  el cine necesita renovar “nombres” para enganchar espectadores y parece que la vitola de genio hoy se vende muy barata, así que considerarlo un genio me parece excesivo, una de esas “enfermedades” que se arreglan viendo mucho cine, pero cine variado, de todos los tiempos y lugares, y entonces puedes situar a Whedon en el lugar que realmente le corresponde. Quizás no sea un genio pero si que se trata de un creador que sabe transmitir su pasión por la cultura pop: ciencia ficción, terror, western, aventuras, superhéroes, musicales, acción,… su trabajo transmite la sensación de que disfruta haciendo lo que hace, que ama los temas que trata, y así es casi inevitable hacer disfrutar a los que son tan frikis como él, que cada vez son más (y que tan deseosos están de encontrar apóstoles). El éxito de “La Cabaña del Bosque” en USA y que con toda seguridad también se repetiría en nuestro país si tuviera una publicidad mínima, es gracias a eso mismo, a que la película manipula todos los clichés del genero dándoles sentido “real” y convirtiendo la película en una especie catalizador pop del cine de terror repleta de guiños, cuando no codazos, al espectador, al fan, así la película tiene todos los tópicos que se pueden esperar: Un grupo de jóvenes con más cliché que personalidad que nada más verlos deseas verlos morir de una forma cruel y especialmente sangrienta (la rubia tonta que solo piensa en el sexo y que su función en la película es mostrar sus pechos, el deportista de buen corazón, el amigo porrero gracioso, el chico estudiante que es majísimo y, como no, la chica recatada que siempre es la que se salva o la última en morir), encuentros con extraños personajes de la América profunda que dicen cosas sin sentido con acento cerrado mientras amenazan a los personajes y escupen asquerosamente al suelo, una cabaña abandonada en medio del bosque que da grima solo de mirarla, una habitación oscura que en la que evidentemente se esconde algún secreto terrorífico (en realidad muchos)… solo hay una cosa que rompe el cliché, que están vigilados en una especie de “Gran Hermano del Terror”… la historia parece en principio una mezcla entre “Matanza en Texas”, “ Posesión Infernal (Evil Dead)” y “La Noche de los Muertos Vivientes” y reality show, para desembocar en… mejor lo veis vosotros… La sensación viendo la película, tanto en su desarrollo como en su final es que tanto guionista como director eran demasiado conscientes que querían hacer una película de culto, como si fuese un producto que naciese con ese fin concreto, un film de culto prefabricado, una especie de IKEA de la cultura friki pop del cine de terror reconvertida en película.

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La película esta bien realizada, aunque en algunos (muchos) de los efectos especiales del final se nota demasiado el CGI, pero la sensación es que esta realizada con verdadero interés, que intenta conseguir lo máximo con las posibilidades que tienen a su alcance. Los homenajes al cine de terror son continuos (e incluso los hay a la literatura, con cierto aire Lovercraft en su desenlace), y hará las delicias de todos los aficionados, y ese es el verdadero éxito de la película, que los frikis están en tal estado de éxtasis con esa borrachera de referencias, guiños y muertes sangrientas, que la mayoría perdonarán (ni verán… o mejor dicho, no querrán ver, ni admitir) los excesivos agujeros de un guión que desemboca en un climax delirante, gratuito y cuya principal “virtud” (cualidad… que no calidad) es el exceso desmedido. Los fans de Joss Whedon seguirán admirándolo y creyendo que es un dios (solo por ser el creador de “Firefly” puedo hasta comprenderlos), y sumarán el nombre de Drew Goddard al olimpo como gran apóstol, esperando futuros trabajos del tandem (y aun más de Joss Whedon en solitario, no nos engañemos) con pasión. A los que no les guste el terror, los que quieran una buena historia con un guión solido, con personajes tridimensionales bien estructurados y desarrollados, no tendrán tan buena opinión, porque en realidad se trata de un argumento tontorrón y una historia vacía y superficial, todo en ella es efervescente, desde su supuesta crítica a los reality shows televisivos y hasta donde son capaces de llegar, como en su homenaje al cine de terror, todo es tan gratuito y pobremente desarrollado que se queda en un refresco chispeante que hace cosquillas en la garganta y poco más. Creo que hacer una auto-parodia/homenaje del cine de terror jugando con sus clichés no es tan original, ya era eso “La Comedia de los Horrores” de Tourneur o “El Jovencito Frankenstein” de Mel Brooks, y por si fuera poco en los últimos años otros han hecho películas con ese mismo espíritu de homenaje cinéfilo pero con mejores resultados, pienso por ejemplo en las divertidísimas y gamberras “Zombies Party (Shaun of the Dead)” o “Tucker & Dale vs Evil”, aunque ambas flojean en su desenlace, sobretodo la segunda, como vuelta de tuerca del género son más afiladas, certeras, corrosivas e ingeniosas. Lo que no se puede negar es que como película de entretenimiento “La Cabaña del Bosque” funciona endiabladamente y hará disfrutar como niños a la mayoría de los aficionados al cine de terror, contentando con alegría a los fans de Joss Whedon ya convencidos de antemano.

Raúl Ruiz Serna